Feliç Sant Jordi

relatos cortos

San-Jordi

Hoy se celebra San Jordi (San Jorge en el resto de comunidades) regalando rosas y libros por doquier. Supongo que todos conocéis la típica leyenda ¿pero cuanto hay de verdad en esa historia? ¡Ajá! Si sois de los que quieren otra versión, os invito a leer la verdadera historia 😉

Había una vez un pueblo que vivía aterrorizado por un feroz dragón. El enorme y feroz dragón vivía a las afueras del pueblo, alimentándose del ganado que a él se acercaba y apestando el lugar con su fétido aliento de azufre.

El dragón, en su afán de conseguir sustento, cada día se aproximaba más y más a las murallas del pueblo, acabando con la fauna del lugar. Llego un día que ya no tenía nada más que comer y los aldeanos que se aventuraban a traspasar las murallas no volvían. Esto creo un estupor general en el pueblo y tras mucho pensar, llegaron a la conclusión que para mantenerlo apartado del pueblo tenían que alimentarlo. Y así fue, decidieron darle de comer ovejas; cuando ya no quedaba ni una sola oveja, siguieron con las cabras, luego los bueyes y las vacas hasta que, finalmente, no quedo ningún animal que sacrificar.

El rey hizo una asamblea general en la tomaron la determinación de sacrificar a los habitantes para prolongar la supervivencia del pueblo. Decidieron meter todos y cada uno de los nombres de los habitantes, incluidos el del propio rey y su familia, en un gran puchero y cada día una mano inocente decidía quien moriría la mañana siguiente. Y así se hizo, cada tarde se escogía un nombre entre la resignación y rabia del pueblo. Pero llego el día en que el nombre de la princesa salió escogido, el rey en un intento desesperado suplico al pueblo piedad pero el pueblo, que antes había tenido que llorar la muerte de sus familiares, no le concedió el perdón. A la mañana siguiente, la joven princesa, salió de las murallas y se dirigió a su triste destino.

La princesa, al traspasar las murallas se percato de que nada era como el pueblo pensaba, todo parecía estar intacto. Siguió el camino en busca del feroz dragón, y a lo lejos diviso lo que parecía ser humo de una fogata. La princesa desconcertada ante tal descubrimiento se apresuro en su paso, incrédula de lo que sus ojos veían.

– Como era posible un campamento fuera de las murallas si había un feroz dragón acechándolos?- se pregunto la princesa.

Según se iba acercando podía escuchar los cantares de la gente y las risas de los chiquillos. Cuando llego a su destino se encontró con una aldea formada por todos y cada unos de los habitantes supuestamente sacrificados y presidida por un dragón que ya no le parecía tan feroz como le habían hecho creer. El dragón que era un erudito de las lenguas, le explicó que él no tenía intención de incomodar al pueblo, que solo buscaba un lugar donde vivir y poder cultivar sus rosas rojas. La princesa incrédula de lo que sus ojos veían y de lo que sus oídos escuchaban, empezó a hacer preguntas:

-Y los campesinos que desaparecieron? Y el ganado que sacrificamos? Y los habitantes que murieron sacrificados?

El dragón se echo a reír y le dijo a la princesa:

-Mira y juzga por ti misma

El dragón le explico que los primeros aldeanos que desaparecieron no habían sido devorados, tal y como en el pueblo se pensaba. Estos habían salido a pasear y con la bruma matinal se habían desorientado hasta llegar al pequeño campamento que el dragón había montado. El dragón, compasivo como era, les ofreció refugio y alimento. Los desaparecidos le explicaron al dragón las penurias por las que estaban pasando por culpa de la tiranía del rey y el dragón ante tal indiscriminación ideó la estratagema de hacerle creer a todo el pueblo que era sanguinario y feroz. De esta manera conseguía ganado para sus protegidos. Poco después comprobó lo cruel que podía llegar a ser el rey, cuando en vez de alimento empezó a dejar a personas. El dragón, ante semejante situación, no tuvo más remedio que acogerlos a todos formando la aldea.

La princesa anonadada agradeció semejante gesto de bondad y pidió al dragón poder quedarse con él. El dragón encantado le proporciono una linda choza y múltiples libros.

Para celebrarlo, esa noche hicieron un gran festín con los más ricos manjares, las mejores bollerías y las mejores canciones del lugar, todos reían y bailaban alrededor del bondadoso dragón. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Espero que os haya gustado mi versión de la leyenda ¡Ser felices!

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Un comentario en “Feliç Sant Jordi

  1. Que bonito ^^ La ferocidad de lo desconocido se hace más grande cuántos más muros ponemos en medio, acrecentamos el miedo al recordar aquello que supusimos. Pero quán diferente es la realidad cuando los traspasamos con valentia, los ojos abiertos y el corazón sin prejuicios. Besos,…. a los que derriban muros ^^

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